Mons. Silvio Báez: Los poderosos son los nuevos 'ladrones'

Reflexiones del Obispo Báez desde el Exilio

El Obispo Auxiliar de Managua, Mons. Silvio Báez, ha realizado impactantes declaraciones desde su exilio en Miami, donde ha estado los últimos siete años. Durante la Misa dominical en la parroquia Santa Agatha, el obispo denunció que en la actualidad los verdaderos “ladrones y bandidos” son aquellos que detentan el poder y que roban la libertad y el futuro de los pueblos.

Los peligros de los líderes opresores

Báez afirmó que los actuales líderes que se disfrazan de políticos son, en esencia, delincuentes y criminales. “Hoy son muy peligrosos, pues, de modo blasfemo, interpretan sus abusos, actos de corrupción e injusticias como una bendición de Dios”, manifestó, haciendo eco de la preocupación por el cínico discurso de paz que utilizan mientras mantienen estructuras opresoras.

“Todos estos son ‘ladrones y bandidos’”, agregó, reflexionando sobre la dualidad entre el verdadero cuidado del pueblo que representa Jesús, el Buen Pastor, y la violencia ejercida por aquellos que intentan apoderarse de la comunidad.

La persecución a la Iglesia Católica en Nicaragua

Desde que el obispo tuvo que abandonar Nicaragua en abril de 2019, tras criticar abiertamente la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, la persecución contra la Iglesia Católica se ha intensificado. Esta situación ha llevado a la expulsión de cuatro obispos, además de sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos.

Entre las acciones represivas del régimen se encuentran:

  • La toma de propiedades de la Iglesia.
  • La prohibición de ordenaciones en diócesis sin obispos presentes.
  • La restricción de ayudas económicas desde el exterior.
  • El control férreo sobre el clero del país.
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Estas medidas han creado un ambiente hostil para los católicos, lo que ha llevado a muchos a cuestionar el futuro de la libertad religiosa en Nicaragua.

“Vienen solo a robar, matar y destruir” (Jn 10,10).

La voz del obispo Báez resuena no solo como un llamado a la reflexión, sino también como un grito de esperanza en tiempos de oscuridad. En sus palabras, queda claro que la lucha por la libertad y la justicia continúa, y que la comunidad católica debe permanecer unida frente a la adversidad.


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