La FSSPX presenta una Declaración de Fe al Papa León XIV

Un paso significativo hacia la comunión

En el marco de la festividad de la Ascensión, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha dirigido una Declaración de Fe al papa León XIV, un gesto que se produce a tan solo 47 días de las consagraciones episcopales programadas para el 1 de julio en Écône.

El documento, que lleva la firma del padre Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX, fue entregado desde la casa general en Menzingen, Suiza. Este acontecimiento se da un día después de que el cardenal Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), alertara que las mencionadas consagraciones podrían ser consideradas como un acto cismático, lo que conllevaría una excomunión automática para los consagrantes.

Un llamado a la Iglesia

En este contexto, la FSSPX expone al Pontífice lo que consideran el mínimo indispensable para poder estar en comunión con la Iglesia y autodenominarse verdaderamente católicos. La declaración inicia con una crítica que resuena en su discurso habitual:

“Desde hace más de cincuenta años, la Fraternidad se esfuerza por exponer ante la Santa Sede su conflicto de conciencia frente a los errores que destruyen la fe y la moral católicas.”

La FSSPX sostiene que, a pesar de sus esfuerzos, las conversaciones con la Santa Sede no han dado frutos concretos, y sus preocupaciones no han sido atendidas de manera satisfactoria. Pagliarani, además, critica el uso del derecho canónico por parte de Roma, afirmando:

“Con gran pesar por nuestra parte, nos parece que el derecho canónico es utilizado no para confirmar en la fe, sino para apartar de ella.”

Un historial de respuestas y desencuentros

No obstante, el registro histórico de la relación entre la FSSPX y la Santa Sede presenta una narrativa más compleja. En 1987, la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo la dirección del cardenal Joseph Ratzinger, emitió una respuesta a las dudas planteadas por monseñor Marcel Lefebvre sobre la libertad religiosa y el documento Dignitatis humanae. Esta respuesta reconocía que la doctrina conciliar contenía una “novedad”, aunque la encuadraba como un desarrollo legítimo.

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Un año después, el 5 de mayo de 1988, se firmó un Protocolo de Acuerdo entre Ratzinger y Lefebvre, que contemplaba la creación de la FSSPX como una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio, la concesión de un obispo propio y la posibilidad de celebrar exclusivamente el rito tridentino. Sin embargo, Lefebvre retiró su firma al día siguiente, lo que llevó a las controvertidas consagraciones del 30 de junio de 1988, resultando en su excomunión automática.

Este nuevo documento presentado por la FSSPX busca reavivar el diálogo y encontrar un camino hacia la reconciliación. En un momento en que las tensiones entre la tradicionalista Fraternidad y la Santa Sede parecen más pronunciadas que nunca, la declaración es un recordatorio del deseo de la FSSPX de ser reconocidos como parte de la Iglesia.

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