León XIV ordena diez nuevos sacerdotes en el Domingo del Buen Pastor
Celebración del IV Domingo de Pascua
En una emotiva ceremonia celebrada en el IV Domingo de Pascua, conocido como el Domingo del Buen Pastor, el Papa León XIV ordenó a diez nuevos sacerdotes. Durante la misa, el Santo Padre enfatizó la importancia de mantener la puerta de la Iglesia siempre abierta para todos los fieles.
La importancia de la ordenación sacerdotal
El rito comenzó con el cardenal vicario de Roma, Baldo Reina, quien formalmente solicitó la ordenación de los candidatos. Durante este momento significativo, el Papa planteó la pregunta: "¿Es cierto que son dignos?", a lo que el cardenal respondió afirmativamente, basándose en el juicio de la comunidad y aquellos que han guiado la formación de los nuevos sacerdotes.
León XIV, en su homilía, destacó el significado de este día especial, afirmando que "este es un domingo lleno de vida". A pesar de las adversidades y la muerte que nos rodea, la promesa de Jesús se cumple: "Yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia" (Jn 10,10).
La llamada a la generosidad y el servicio
El Papa también elogió la generosidad y el entusiasmo de los jóvenes que han respondido a la llamada de la Iglesia. Al reunirnos en torno al único Maestro, se siente una fuerza renovadora que proviene del Espíritu Santo, quien une a las personas y vocaciones en libertad.
"El domingo nos llama a salir del 'sepulcro' del aislamiento y encontrarnos en el jardín de la comunión"
León XIV enfatizó que el ministerio sacerdotal es, ante todo, un ministerio de comunión. La vida en abundancia se experimenta a través del encuentro personal con el Hijo de Dios, que nos abre los ojos a una comunidad de hermanos y hermanas que buscan ser parte del reino de Dios.
El Santo Padre instó a los nuevos sacerdotes a profundizar su unión con Cristo, ya que esto fortalecerá su pertenencia a la humanidad. No existe una separación entre el cielo y la tierra, ya que en Jesús se unen de manera eterna. Este amor, similar al de los esposos, debe ser cuidado y renovado continuamente.
Finalmente, León XIV les recordó que su vocación no solo les llama a ser buenos sacerdotes, sino también a ser ciudadanos honestos y constructores de paz y amistad social. La tarea que tienen por delante es, sin duda, un desafío, pero también una gran oportunidad de amor y servicio a la comunidad.












