Biblia Septuaginta: historia, características y recursos para entender la traducción griega del Antiguo Testamento
La Biblia Septuaginta, también conocida como LXX, es una traducción griega del Antiguo Testamento hebreo que atraviesa milenios de historia intelectual, litúrgica y teológica. Su influencia no se limita a la tradición judía helenística, sino que se extendió al cristianismo temprano y a la formación de la conciencia bíblica en lenguas griegas. En este artículo, exploramos la historia, las características y los recursos para entender la traducción griega del Antiguo Testamento, con atención a los matices, variantes y herramientas modernas que permiten estudiar este texto tan influyente. A lo largo del texto se presentan variaciones del nombre y de la tradición para ampliar el marco semántico: Septuaginta, Griego de las Escrituras, Vedios griegos de la Biblia y otras expresiones usadas en la bibliografía especializada.
Historia de la Septuaginta
Orígenes y contexto histórico
La Septuaginta nace en un contexto helenístico: la comunidad judía de Alejandría, en Egipto, se enfrentaba a la necesidad de disponer de una versión de sus textos sagrados en griego para una comunidad de habla griega que ya no dominaba el hebreo con fluidez. Según la tradición, la traducción comenzó en el siglo III a. C. y se consolidó en los siglos siguientes, dando lugar a una colección de libros en griego que abarcan la Ley (Pentateuco), los Profetas y otros escritos.
En la memoria cristiana temprana, la Septuaginta se convirtió en la fuente griega por excelencia para las Escrituras. Diversos autores del Nuevo Testamento citan la LXX, a veces con variaciones que reflejan la transmisión textual y la interpretación teológica de cada comunidad. El nombre LXX deriva de la tradición romana que asignó ciento sesenta (60) traductores como número simbólico, aunque es probable que el proceso involucrara un número variable de amanuenses y ediciones.
Entre los hitos históricos se destacan:
- Consolidación de textos: una colección de libros que podría diferir en orden y alcance según la tradición geográfica y religiosa.
- Transmisión semítica y griega: la traducción no fue literal en el sentido moderno, sino que empleó técnicas de interpretación y paráfrasis para hacer comprensibles conceptos teológicos complejos en griego koine.
- Uso litúrgico: en comunidades alejadas de Palestina, la versión griega acompañó la liturgia y la enseñanza bíblica cotidiana.
En la tradición bíblica posterior, la septuagintaleza del Antiguo Testamento impactó también a la teología cristiana, que encontró en la LXX una fuente semántica para conceptos como la justicia de Dios, el Mesías y el papel de la Ley. En términos lingüísticos, la koine griega de la LXX refleja un registro común en el mundo mediterráneo, con variaciones dialectales y soluciones léxicas que enriquecen la comprensión de pasajes clave.
En el ámbito textual, la Septuaginta no es un único texto, sino una tradición de manuscritos que presenta divergencias, variantes y adiciones. Esto genera un conjunto de preguntas para los estudiosos: ¿qué versión se está citando? ¿cuáles son las razones para las variantes? ¿cómo influyen estas diferencias en la interpretación teológica y la exégesis?
Entre las expresiones relevantes, a veces se observa la forma griega Biblia o Griecas Scripturae, que aluden al corpus bíblico en lengua griega. En la bibliografía, también funciona la designación Texto Griego de la Septuaginta para referirse a los manuscritos específicos que conservan la tradición de traducción.
El proceso de traducción y su alcance
La traducción de hebreo a griego no fue una tarea de una sola vez. Se habla de una fase inicial que tradujo los libros de la Ley y parte de los Profetas, y de fases posteriores que ampliaron el corpus a otros escritos. En esa dinámica, la traducción griega tomó decisiones interpretativas: a veces la traducción textual se hizo para preservar el sentido teológico; otras veces se optó por una paráfrasis que explicara conceptos culturales o rituales propios del mundo hebreo.
En la práctica, la seguidilla de opciones lingüísticas de la LXX se ve, por ejemplo, en:
- El uso de equivalentes semíticos para conceptos teológicos que no tenían un paralelismo directo en griego, como ciertas categorías de pacto, santidad o elección divina.
- La presencia de explicaciones ético-teológicas dentro del propio texto, que a veces aclaran una idea para lectores griegos.
- Variantes textuales en pasajes deuterocanónicos que no se encuentran en el texto hebreo tradicional o que presentan diferencias de lectura respecto a los manuscritos hebreos y a otras versiones antiguas.
La importancia de la Septuaginta radica, entre otros factores, en su función como puente entre la cosmovisión judía y la cultura grecorromana. No solo transmite historias y leyes, sino que también revela cómo la comunidad hebrea de la época pensó la revelación divina en un marco lingüístico distinto. Es, por tanto, una fuente crucial para la exégesis comparada y para entender cómo se articuló la teología bíblica en el mundo helenístico.
Características lingüísticas y formales
Lenguaje y estilo del koine en la LXX
El koine griego de la Septuaginta es, a su vez, una forma particular de griego clásico y postclásico, con rasgos que difieren de las variantes de la literatura griega panhelénica. En la LXX se observa:
- Un léxico que recoge términos técnicos y rituales del mundo hebreo, adaptados al léxico griego de uso común.
- Una sintaxis que a veces recurre a estructuras sencillas para la transmisión de ideas complejas; en otros casos, utiliza perífrasis y construcción temporal para enfatizar la acción divina.
- Variantes léxicas entre pasajes paralelos o entre libros paralelos, que pueden responder a diferencias doctrinales o a patrones litúrgicos de cada comunidad.
Las diferencias entre versículos paralelos, por ejemplo, a veces muestran una lectura más literal en hebreo que la versión griega, y en otras ocasiones la LXX introduce un matiz teológico que no aparece en el texto hebreo. Esta dinámica es fundamental para entender las lecturas y las versiones modernas que estudian la LXX. En la práctica, esto significa que la LXX no es una única "versión", sino un conjunto de tests textuales que comparten una tradición común pero con variaciones que enriquecen la exégesis.
Además, la LXX incluye libros que, en la tradición hebrea, se recogen en otros cuerpos literarios, como los protat publicos y los deuterocanónicos. En ese sentido, su alcance semítico-griego se convierte en una fuente de información para comprender la recepción de la Escritura en el mundo greco-romano.
Ejemplo de lectura: «Ἐν ἀρχῇ ἐποίησεν ὁ Θεὸς τὸν οὐρανὸν καὶ τὴν γῆν» (Genesis 1:1 en LXX). Este pasaje muestra una configuración verbal que en griego koine se estructura para introducir la acción divina de creación.
Otra característica destacada es el uso de explicaciones teológicas dentro del texto mismo, que a veces introduce conceptos de justicia, pacto y salvación en términos que resonaban con el pensamiento helenístico y su tradición filosófica.
Libros y alcance de la colección septuaginta
Qué libros se encuentran en la LXX y cómo se organizan
La colección de la Septuaginta comprende, en su forma histórica más citada, una expansión de lo que hoy llamaríamos el Antiguo Testamento. En distintos manuscritos y ediciones, se agrupan como:
- Pentateuco (los cinco libros de Moisés): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. En la LXX, estos textos están cuidadosamente traducidos y a veces acompañados de glosas interpretativas que explican rituales y leyes.
- Profetas mayores y menores: libros como Isaías, Jeremías, Ezequiel, y los doce profetas menores. En algunos colofones de la tradición, estos libros muestran diferencias de orden o de canto litúrgico respecto al hebreo.
- Escritos o Ketubim: Salmos, Proverbios, Job, eclesiástes, Cantar de los Cantares, Ester, Daniel y Esdras-Nehemías en distintas combinaciones, con adiciones o separaciones de capítulos que no siempre coinciden con el canon hebreo.
- Deuterocanónicos: Tobit, Judit, Sabiduría de Salomón, Eclesiástico (Sirácides), Baruc, 1–2 Macabeos, y adiciones en Ester y Daniel. Estos libros suelen formar parte de la colección como textos canónicos para la Iglesia griega, aunque no siempre se integran en el canon hebreo.
La ordenación de estos libros varía entre tradiciones y ediciones antiguas. En algunas ediciones clásicas, el Ketubim y los libros deuterocanónicos aparecen en una sección independiente, mientras que otras presentaciones agrupan la colección bajo una estructura que facilita la lectura litúrgica y la interpretación teológica.
Entre las expresiones relevantes para el estudio, puede encontrarse también “Septuagintis Graecae” para designar la versión griega de las Escrituras en un sentido general, y “LXX” como sigla que identifica el conjunto de tradiciones que forman la tradición griega de la Biblia hebrea.
Recursos para entender la traducción griega del Antiguo Testamento
Manuscritos y ediciones clave
El estudio crítico de la Septuaginta se apoya en una diversidad de manuscritos y ediciones que permiten reconstruir transcripciones, variantes y lecturas históricas. Entre los recursos más citados se encuentran:
- Manuscritos antiguos que conservan pasajes completos o fragmentarios de la LXX, provenientes de Egypto, Siria y Grecia. Estos textos ayudan a trazar la evolución de la traducción a lo largo del tiempo.
- Ediciones críticas modernas que comparan variantes y proponen una lectura base para cada libro. Estas ediciones suelen incluir apparatuses que señalan diferencias entre la LXX y textos hebreos paralelos, así como entre distintos fragmentos.
- Texto griego de la Septuaginta (grego), una edición moderna que recoge la tradición textual en una forma utilizable para el estudio académico y la lectura devocional.
Entre las ediciones críticas contemporáneas, destacan proyectos como las recopilaciones que ofrecen la LXX con notas sobre variantes y con referencias cruzadas al texto hebreo y a otras versiones antiguas. Estas herramientas permiten a estudiantes y académicos rastrear cómo se resolvieron disputas textuales a lo largo de los siglos.
Herramientas digitales y recursos en línea
En la actualidad, el estudio de la Septuaginta se apoya en herramientas digitales que facilitan la comparación entre textos, la búsqueda de términos y la lectura de pasajes en griego. Algunas de estas herramientas incluyen:
- Repositorios en línea de textos críticos de la LXX con interfaz de búsqueda por libro, capítulo y versículo.
- Proyectos de NETS (New English Translation of the Septuagint) que ofrecen una traducción al inglés basada en el texto griego, con comentarios útiles para comprender la lectura del pasaje.
- Interfaces de concordancia griega y diccionarios de koine que permiten identificar léxicos característicos de la LXX, como términos teológicos, rituales y culturales.
- Recursos de bibliotecas universitarias que incluyen glosarios técnicos, manuales de exégesis y guías de citación para estudiar la LXX en contextos académicos.
Para lectores de habla hispana, existen herramientas que presentan la LXX con notas de traducción y referencias a pasajes paralelos en hebreo. Estas ediciones permiten comparar una lectura en griego con su equivalente hebreo y entender las decisiones de traducción que subyacen a cada pasaje.
Recursos para estudiar diferencias y paralelismos
Estudiar la Septuaginta implica, a menudo, comparar versiones y traducir conceptos entre griego y hebreo. Algunos enfoques útiles son:
- Trabajar con pasajes paralelos en LXX y en el texto hebreo para identificar diferencias de lectura y de interpretación.
- Analizar el uso de términos teológicos comunes en la LXX para entender cómo se articulan conceptos como pacto, justicia, salvación y santidad en griego.
- Explorar las adiciones de los libros deuterocanónicos en comparación con el canon hebreo para comprender la recepción litúrgica y doctrinal en la tradición griega.
En conjunto, estos recursos permiten comprender no solo la traducción en sí, sino también el marco histórico, doctrinal y litúrgico en el que la Septuaginta se hizo. Comprender la LXX ofrece una visión de cómo la Escritura fue interpretada, enseñada y transmitida en un entorno cultural diverso, lo que explica su enorme influencia en la teología cristiana y en la exégesis bíblica posterior.
Guía práctica para leer y comparar la LXX
Consejos para estudiantes y lectores
- Conoce el alcance: identifica qué libros y qué secciones de la LXX están disponibles en el manuscrito o edición que uses. Reconoce que existen variaciones entre ediciones y entre Deuterocanónicos y prototítulos hebreos.
- Consulta el aparato crítico: cuando leas una edición crítica, revisa las notas de variantes para entender por qué una lectura puede diferir de otra fuente hebrea o de otros manuscritos.
- Compara con el hebreo: si es posible, consulta el texto hebreo correspondiente para ver cómo se tradujeron ciertos conceptos y por qué el traductor griego eligió una solución particular.
- Utiliza herramientas lingüísticas: aprovecha diccionarios de koine y concordancias para entender la ocurrencia de términos teológicos y rituales.
- Considera el contexto litúrgico: la LXX fue y es una herramienta para la oración y la liturgia en comunidades griegas; algunos pasajes pueden estar influenciados por esa función.
Pasos prácticos para un estudio comparado
- Selecciona un pasaje clave en griego y busca su paralelo en hebreo.
- Examina las variantes textuales señaladas en la edición crítica y evalúa su impacto teológico o litúrgico.
- Investiga cómo diferentes tradiciones han interpretado el pasaje a lo largo de la historia.
Este enfoque práctico permite una comprensión más completa de cómo la Septuaginta sirve como puente entre culturas y tradiciones, y por qué su estudio continúa siendo relevante para la teología, la historia y la exégesis bíblica.
Notas sobre los Deuterocanónicos y la recepción
Deuterocanónicos en la LXX
Entre las particularidades de la Septuaginta se encuentra la presencia de libros que, en la tradición hebrea, no forman parte del canon, pero que en la tradición griega son considerados canónicos para la Iglesia. Estos textos incluyen Tobit, Judit, Sabiduría, Eclesiástico (Sirácides), Baruc, y 1–2 Macabeos, con adiciones en Ester y Daniel. Su recepción teológica y litúrgica ha sido extensa, y su lectura ha influido en la piedad y doctrina cristianas.
La presencia de estos libros en la LXX explica, en parte, la diferencia entre canónicos en diferentes tradiciones cristianas. En la teología cristiana, estos textos aportan perspectivas sobre la piedad, la justicia, la retribución y la esperanza escatológica que se suman a la lectura de los libros del canon hebreo.
Impacto en la teología y la exégesis cristiana
La Septuaginta favoreció una lectura cristiana de la Escritura al ofrecer un corpus griego que el cristianismo temprano utilizó para su transmisión. En pasajes como el texto de Isaías o los Salmos, la versión griega evocó conceptos que luego se integraron en la teología cristiana, incluyendo la idea del Mesías y la resurrección en ciertos pasajes.
En la actualidad, la LXX sigue siendo un recurso valioso para estudios bíblicos y teológicos en el mundo académico y en comunidades religiosas que valoran la tradición histórica de la traducción griega. Su valor no reside únicamente en la lectura literal, sino en la riqueza semántica que aporta a la comprensión de la revelación bíblica a través de idiomas y culturas distintas.
Glosario de términos clave
- Septuaginta (LXX): la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo.
- Koine: la variante del griego común de la época en la que está escrita la LXX.
- Deuterocanónicos: libros que forman parte de la LXX pero no del canon hebreo.
- Texto crítico: edición que presenta variantes textuales y notas de plaintiff.
- Texto hebreo: la tradición original en hebreo de los libros del Antiguo Testamento.
- Ediciones críticas modernas: recopilaciones que comparan la LXX con otros textos y proponen lecturas base.
- Paralelos: pasajes comparados entre la LXX y el texto hebreo para estudiar diferencias y similitudes.
En síntesis, la Biblia Septuaginta es mucho más que una traducción antigua: es una ventana a la recepción de la Escritura en el mundo helenístico y una herramienta continua para comprender la relación entre lengua, cultura y fe. Su estudio, apoyado en herramientas modernas y recursos críticos, permite apreciar la riqueza de una tradición que ha formado, durante siglos, la manera en que comunidades de distintas lenguas leen y entienden la revelación divina. Al explorar la LXX, los lectores encuentran no solo palabras sino también ideas, matices y preguntas que enriquecen la experiencia de acercarse a las Escrituras desde una perspectiva histórica y teológica amplia.









